sábado, enero 08, 2005

Un cuento de belleza

Aquel hombre caminaba por las calles de un pueblo,
al sur este de la zona del desierto.
Sus pies tenían tierra entre los dedos,
y sus ojos la mirada de ese niño que murió en su interior.

Era la época de aquellos años yertos,
después de que el holocausto sucedió.
De lo que había vivido en viejos tiempos,
guarda la imagen de una mujer que amó.

Que al dejarlo lo sumió en el desierto,
en las dunas de la inercia se estancó.
Y consigo arrastró todo lo bello
que ese hombre en su vida conoció.

El olor del campo en la primavera,
por el gris y seco polvo reemplazó.
Y las luces sobre el cielo de estrellas,
con destellos fulgurantes de dolor.

La imagen de ocasos de ensueño,
tras una foto raída que entre ruinas encontró.
La frescura del agua cristalina,
por la sed que su espíritu extinguió.

La armonía del cuerpo de su amada,
que entre las nubes de arena se esfumó.
Y la belleza de la tierra que habitaba,
en un hondo precipicio sepultó.

Hoy mi alma se encuentra algo perpleja,
cuando me miro al espejo,
y descubro que ese hombre...

...soy yo.


Escrito el 02 de agosto de 1998
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