miércoles, febrero 11, 2009

¿Son necesarios los periódicos?

Interesante reflexión de Juan Luis Cebrián.

Juan Luis Cebrián, consejero delegado de El País, se preguntó ayer en Estambul ante directores y representantes de la prensa si son necesarios los periódicos. Su respuesta, según cuenta hoy Miguel Angel Bastenier, "no estaba del todo claro si era caritativa o sinceramente optimista". Cebrían afirmó que "si el diario logra mantener su capacidad de reflexión y diálogo, seguirá siendo imprescindible, tanto si se produce como papel o a través de impulsos digitales en una pantalla de cristal líquido". El periodismo sobrevivirá, pero nadie sabe cómo.
Cebrián considera que estamos ante un cambio de civilización, "el de una sociedad digital en la que no cesa de crecer una web en la que ya operan 500 millones de internautas y donde la proliferación de informaciones se hace con una garantía de fiabilidad nula".

Bastenier explica que "a principios del siglo pasado había en Estados Unidos 16.000 diarios; hoy, apenas 2.000; en la UE la venta de diarios se ha reducido entre medio millón y un millón de ejemplares anualmente durante los últimos 10 años, y la prensa ha de competir en un piélago de noticieros de radio, televisión, la Red, teléfonos móviles y diarios gratuitos."

El consejero delegado de El País afirmó cosas como que " los periódicos son, desde muchos puntos de vista, cosa del pasado ", una consecuencia de la revolución industrial, que se enfrenta " a la aparición de una sociedad digital, que es un cambio histórico de civilización ".

¿Qué hace ante todo ello? Cebrián explica que los diarios aumentan el número de páginas cuando, paradójicamente, el usuario limita apenas a 30 o 40 minutos el tiempo que dedica a la lectura de diarios; la abultada paginación, subraya el autor, encarece el precio, y, sobre todo, reacciona sólo a la defensiva, tratando de limitar la venta de los gratuitos, así como su acceso a la publicidad, o se dedica industrialmente a la promoción de productos alternativos, que pueden llegar a ser más atractivos para el usuario que el propio periódico.

También tuvo palabras críticas para los profesionales. " Hoy, para muchos directores y columnistas de diarios, son sus opiniones las que resultan sagradas, mientras los hechos se acomodan libremente para justificar aquéllas ". Y finalizaba así su intervención: " Si el periodista quiere triunfar y ser útil a la construcción de la democracia, ha de esforzarse en mantener las viejas raíces de la profesión y recuperar la máxima del fundador de Le Monde; un buen consejo para cuantos quieran ejercer con honestidad el trabajo de periodista ".


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