viernes, enero 23, 2015

Hipersensibilidad Electromagnética y Zonas Silenciosas


Zonas silenciosas, un escape al mundo hiperconectado.

Vivimos en una sociedad que usa cada vez más equipos electrónicos para las actividades cotidianas en el hogar, el trabajo y la interacción social. Esta presencia masiva de televisores, radios, teléfonos móviles, tabletas, computadoras portátiles y accesorios que se conectan vía inalámbrica, se ha vuelto popular.

Sin embargo, es frecuente escuchar o conocer a personas que manifiestan su intención de no hacer parte de esta tendencia global: los llamados desconectados.
La gran mayoría de este grupo manifiesta su intención de no hacer parte de esta ola de lo que denominan consumo electrónico pero existe una cantidad pequeña, aunque creciente, de quienes declaran padecer de hipersensibilidad electromagnética como consecuencia de la exposición a las radiaciones despedidas por casi cualquier aparato.

En 2005, la Organización Mundial de la Salud publicó los resultados del estudio “Campos electromagnéticos y salud pública” con base en el cual concluyó que:

“La hipersensibilidad electromagnética se caracteriza por una variedad de síntomas no específicos que difieren de un individuo a otro. Los síntomas son ciertamente reales y pueden variar ampliamente en su gravedad. Sea cual sea la causa, puede ser un problema incapacitante para la persona afectada. La hipersensibilidad electromagnética no tiene un criterio de diagnóstico claro y no hay base científica para relacionar sus síntomas con la exposición a campos electromagnéticos. Por otra parte, no es un diagnóstico médico, ni tampoco representa un problema médico individual."

No obstante, este “padecimiento” ha hecho que quienes manifiestan sufrirlo, busquen lugares libres de radiaciones electromagnéticas para desarrollar sus vidas: las llamadas Zonas Silenciosas.
Las Zonas Silenciosas son lugares en los que no está permitido el uso de ningún equipo de telecomunicaciones que emita señales electromagnéticas u ondas radioeléctricas en ninguna frecuencia. La mayoría de estas “zonas” corresponden principalmente a extensiones de territorio donde se encuentran localizados grandes telescopios para la observación astronómica .

Entre las más famosa se encuentran las de Green Bank, en el condado Pocahontas en Virginia Occidental, Estados Unidos; la zona ALMA en el Desierto de Atacama, en Chile; y la del Volcán de Sierra Negra, en Puebla, México.

Lo interesante de estos lugares es que muchas de las personas que declaran sufrir hipersensibilidad electromagnética han considerado como opción para mejorar su calidad de vida, el radicarse en los pueblos o ciudades incluidos en estas áreas no autorizadas para el uso de equipos de telecomunicaciones.

Y aunque las zonas silenciosas existen desde mucho antes de la proliferación de equipos electrónicos, lo que aún no logra determinarse es si la hipersensibilidad electromagnética es realmente una enfermedad moderna o un padecimiento psiquiátrico?


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